Desde los 13 años (ahora tengo 30, así que calculen más o menos cuanto tiempo) usaba lentes para corregir miopía y astigmatismo. Sí, con el tiempo uno se va medio-acostumbrando pero una cosa es acostumbrarse y otra es pasarlo bien con anteojos. Con los años empecé a probar con lentes de contacto, bien igual, podía usar lentes de sol, no me molestaba el reflejo de nada, pero para estar todo el día frente a un computador, era un sufrimiento. Terminaba con los ojos rojos, se me secaban y bueno, muchas veces antes de que llegara la noche me los tenía que sacar porque no lo soportaba más.

Había escuchado sobre la operación láser y sobre que para hacerla, la dioptría tenía que “estancarse” y no haber avanzado por lo menos por un par de años.

En enero del 2017 fui a la oculista que me controlaba desde el 2015 más o menos para volver a sacar lentes de contacto y ahí me dijo que ya podía operarme si quería. Empecé a cotizar con la isapre y finalmente llegué a la Clínica Oftalmológica Iopa. Pedí hora con el Dr. Javier Corvalán quien después de ver mis lentes y órdenes que me dieron los oculistas desde el 2013, me dijo que probablemente me podía operar, así que por ahí por julio empecé con los exámenes. Si bien llegué a él por el entusiasmo de operarme, en la primera consulta me las cantó bien claritas: es una operación a la vista que en la mayoría de los casos es un éxito, pero también se pueden contraer infecciones y complicaciones y que sin los exámenes no me podía dar una respuesta sobre qué tipo de operación hacerme ni si efectivamente me podía operar. Además me dijo que en algunos casos la corrección no es de 100% y puedes quedar mucho mejor de cómo estabas, pero no llegando a ver completamente bien.

Para los exámenes anduve alrededor de 3 semanas sin lentes de contacto, porque con estos lentes el ojo (no se exactamente qué parte del ojo –todo esto lo comparto según lo que yo entendí y sin ser muy técnicos al respecto–) se tiende a deformar, entonces demora por lo menos 2 semanas en volver a su forma real. Una vez que el ojo está con su forma real, me hicieron 3 exámenes para conocer el espesor de la córnea y otras cosas. Lo único que sé es que salí del lugar con la pupila mega dilatada y anduve así un par de días. Me dijeron que tenía que ir acompañada, pero no es taaaaaaan extremadamente necesario, veía como cuando estrenaba lentes nuevos con un aumento mayor… Nada del otro mundo. Salí del lugar, tomé un taxi y llegue a mi casa sin problemas. ¡Los lentes de sol si son necesarios!

Luego de ver los exámenes, el Dr. Corvalán me dijo que debido a que mi córnea era muy delgada podía hacerme la operación PRK, que no es lo mismo que Lasik (la operación más top y tecnológica del momento). Los resultados obtenidos con ambas operaciones son muy similares, lo que cambia es el método de operación y la recuperación, y aquí va una breve explicación para los que estén interesados en hacerlo:

En la operación Lasik se realiza un micro corte donde queda la lámina superior de la córnea abierta como con una visagra, luego aplican láser y para terminar, se vuelve a poner esta telita superior de la córnea. Los resultados son casi inmediatos, he leído que al día siguiente ya se ve bien y el dolor es mínimo. Esta operación no la recomiendan para quienes tenemos la córnea muy delgada, porque podría llegar a afectar la estabilidad, tampoco la hacen a personas que practican deportes o actividades que involucren contacto.

Por otra parte, la operación PRK, no realiza el corte en la córnea, más bien se remueve una parte del epitelio corneal y se aplica láser directamente. La recuperación es más lenta porque queda una herida expuesta y puede haber más dolor. La verdad es que yo iba preparada para un dolor heavymetalhardcore, pero en realidad nunca sentí dolor en sí. El primer y segundo día tranquilo, un poco de molestia y veía todo borroso. Al tercero mucho más molestia, no podía mantener mis ojos abiertos mucho rato ni con mucha luz porque empezaba a lagrimear sin parar, así que me quede con las cortinas y los ojos bien cerrados todo el día. Al cuarto día ya no tenía molestias pero veía todo borroso, no veía nada.

Me operé un día miércoles. Al domingo ya me sentía bien y aunque el doctor me dijo que podía hacer todo normal (menos pasar todo el día con el celu, ni el computador, ni la tele) no me atrevía mucho a salir porque no veía bien.
Desde el primer día estuve con 4 gotitias, una antiinflamatoria, un corticoides, un antibiótico y un lubricante y me dejaron puesto un lente de contacto sin aumento como “parche” para la herida.
El día martes de la semana siguiente tuve control, iba asustada y le expliqué al doctor, que había sido muy estricta con las gotitas y el reposo pero que no veía nada. Me explicó lo siguiente: Cuando tu te haces una herida, ésta empieza a sanar, va sanando hasta que forma costra, esa “costrita” es lo que tu tienes en los ojos y que en algún momento tienes que botar. Me retiró los lentes de contacto y las gotitas antibióticas y antiinflamatorias y me dejó las otras 2.
Cuando desperté al día siguiente, justo a la semana de la operación, ¡VEÍA TODO! Prendí la tv y veía las letras de las noticias, los edificios que se veían por la ventana… VEÍA TODO, no 100% pero ya veía. Quise correr a clínica a abrazar al doctor de la emoción.

A las 2 semanas tuve control de nuevo. En estos días según yo, veía un 80%. Habían días en que amanecía viendo bien y a la noche empezaba a ver borroso, o a ratos veía muy HD y luego no tanto… Como que existían estas oscilaciones… El doctor me dijo que era normal y que iba bien la recuperación, que el creía que iba a quedar con la visión en un 100%, pero que no me lo podía asegurar hasta que la herida estuviera completamente cerrada. Me retiró las gotitas corticoides y quede solamente con las lubricantes.

A las 6 semanas de la operación tuve un nuevo control, ya se había estabilizado mi visión y veía bien todo el tiempo. El Dr. me revisó la herida y me dijo que estaba completamente sanada. Me hizo ver las letritas de lejos y me dijo que estaba viendo 20/20, que es una visión completa. ¡Casi lloro!
Las molestias, los nervios de la operación, las 2 semanas de licencia que estuve asándome en el depa y el festival de gotitas todos los días, ¡habían dado resultado!

Ahora tengo que volver en 3 o 4 meses, para un control de seguimiento de la operación, pero ya estoy “de alta” y feliz. ¡Ahora despierto viendo HD!

Escribo esto porque cuando estaba pensando en operarme, leí todo, todo lo que encontré en Internet y no se si fue tan bueno porque también hay sitios en donde se critican mucho los resultados que obtuvieron con la operación.
Esta fue mi propia experiencia, que está demás decirlo, fue megapositiva.

 

TIPS

– Hay que ser cautelosos y operarse cuando realmente los ojos estén preparados para ello, no sacas nada con hacerlo cuando no puedes, porque después la miopía vuelve y hasta ahí no más llegamos con la operación.

– Cuando el Dr. Corvalán me dijo que me podía operar, fui a otro oculista con los exámenes en mano para que me diera su opinión. No es que no confiara en el Dr. Javier (después de todo era quién me iba a operar), pero estamos hablando de la vista y siempre es bueno tener una segunda opinión, también para sentirnos más seguros.

– Seguir al pie de la letra los días de licencia, los medicamentos y reposo me imagino que es fundamental para una recuperación más rápida y menos dolorosa. Si bien yo a las 6 semanas ya estaba perfectamente bien de la operación, he leído que hay personas que puede durar hasta 3 meses su recuperación.

– Mantener la calma y no entrar en pánico. Las semanas que veía todo borroso me ponía ansiosa y pensaba que la operación no había resultado, pero el doctor siempre me dijo que solo era cosa de tiempo, que tuviera paciencia y adivinen… ¡Tenía razón! jajajaja

Espero que mi experiencia les sirva a las que están evaluando si operarse o no.

PD: La foto de portadas es mi felicidad de usar los lentes de sol cuando quiera! 😂

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Maca

Diseñorita, adicta a las redes sociales.